Normalistas recordarán la obra de Juan José Arévalo


Fue filósofo, educador, político y escritor. Ganó la Presidencia de la República en una de las elecciones más libres que registra la institucionalidad guatemalteca, obtuvo el 85% de los votos, e hizo de la función pública, desde el cargo administrativo más alto de la Nación, una permanente cátedra de democracia y honradez, virtudes que han quedado registradas en diccionarios, enciclopedias, y numerosos textos sobre política y literatura publicados en América Latina y otras partes del mundo.

Arévalo fue normalista. Se graduó de maestro de educación primaria en la Escuela Normal Central para Varones, centro de estudios que ha dado a Guatemala numerosos profesionales de elevado rango intelectual.

Por eso y por otros motivos más, Fraternidad Normalista, presidida actualmente por Edgardo Laparra, ha hecho de la figura de Arévalo, de su obra, de la forma en que ejerció el poder, y de sus libros, el tema principal de la celebración del Día del Normalista, que tendrá lugar el 27 del mes en curso en la Biblioteca Nacional, a partir de las cuatro de la tarde; acto para el que han sido invitados familiares del doctor Arévalo, los maestros que se graduaron en institutos y escuelas normales de toda la República durante los años del arevalismo, los de promociones posteriores que mantienen vivo el sentimiento normalista y quienes sin ser normalistas conservan su devoción por la cultura pedagógica.

El Día del Normalista es celebrado anualmente el 25 de septiembre en recuerdo de la gran huelga de estudiantes de la Escuela Normal Central de Varones contra el régimen militarizado de ese centro de estudios, que se produjo en esa fecha.

La historia de Guatemala menciona ese acontecimiento como uno de los hechos que impulsaron la Revolución de Octubre de 1944 que puso fin a la dictadura del general Jorge Ubico quien, presionado por un arrollador descontento social contra la opresión y el continuismo, había dejado el mando en manos del general Federico Ponce Vaides.

La más completa crónica de esa protesta normalista fue escrita por Julio Enrique Palacios Paiz, bajo el título La huelga de 1944, publicación que se ha convertido en uno de los textos clásicos para al estudio de los movimientos estudiantiles contra las dictaduras guatemaltecas. Años más tarde, en julio de 1949, otros normalistas tomarían las armas y se unirían a militares de una base militar, cercana a la sede de la Escuela Normal, para defender al Gobierno de Arévalo contra uno de los muchos intentos para derrocarlo. Ese hecho es mencionado en la primera versión del libro Del pánico al ataque, de Manuel Galich, obra en la que describe las luchas estudiantiles en los últimos días de la dictadura ubiquista.

Años después el país vería otras impresionantes protestas como las de las alumnas de Belén y las de otros centros oficiales de enseñanza media.

El programa contiene, entre otros puntos, una mesa redonda en la que participarán los doctores Jorge Mario García Laguardia, Eduardo Velásquez Carrera, y otros invitados, quienes hablarán de Arévalo como filósofo, educador, político, escritor y funcionario probo.

Fraternidad Normalista, por otra parte, rendirá homenaje a la promoción de maestros de 1958 que este año celebra cincuenta años de actividad, y el público podrá disfrutar, además, de dos interpretaciones del guitarrista Tito Santis, quien ha paseado su arte por ciudades de los Estados Unidos, México, la Europa mediterránea y países bálticos —Finlandia, Suecia, Letonia, Estonia y Lituania—. La entrada es gratuita y no se requiere invitación.

Archivado en:

Comentar/Ver Comentarios

  Continúa Leyendo




Powered by